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Vivir con una persona creativa

Tengo amigos que viven con artistas y toda una vida lidiando con ellos. Aunque me resulta más cómodo asumir la perspectiva femenina del asunto, por obvias razones, voy a tratar de explicar cómo vivir con un creativo es lo que llaman un tema, sea cual sea el tipo de relación que se tenga con ellos.

Y es que en esa persona tan llena de recursos, que enamora apenas verlo y que parece comprenderte mejor que nadie, que es capaz de inspirarte ternura en un momento y al minuto siguiente tienes ganas de pegarle, se esconde una caja de pandora que nos toma una vida descifrar. Un creativo es un repositorio de pensamiento creativo, ese torbellino que se caracteriza por lograr cosas nuevas de la nada (o de casi nada), lo que requiere un conocimiento complejo, completamente autónomo del proceso regular de pensamiento.

Los especialistas han afirmado que la creatividad implica numerosos procesos cognitivos y aún no disponemos de una panorámica completa que explique cómo funciona una mente imaginativa.

La personalidad creativa es compleja, paradójica. Los creativos son muy difíciles de seguir, porque tienden a evitar el hábito o la rutina.

Según Scott Barry Kaufman, psicólogo de la Universidad de Nueva York, las personas con mucha imaginación tienen una mente más caótica. Pero recordemos que del caos surgió la chispa que dio vida al Universo.

Vivir con un creativo es todo un reto. Creo que debería haber una carrera universitaria para capacitar a las personas que lo asumen, o que les toca… Vamos a revisar algunos rasgos comunes:

La primera cosa que me llamó la atención es que todos, todos mis amigos con parejas creativas, me dijeron que lo primero que les llamó la atención al conocerlos fue que son originales, únicos, diferentes a los demás… y lo decían con enorme orgullo! Y eso sucede porque la creatividad no está solamente en lo que hacen, sino en la persona misma, porque la creatividad es en sí la expresión individual de sus necesidades, de sus deseos y de su naturaleza única. Cuando un creativo resuelve un problema está resolviendo su problema, como una oportunidad para la expresión propia. Y su recompensa está en esa capacidad de resolverlo; muchos psicólogos han demostrado que la gente creativa obtiene su energía de las actividades que les plantean desafíos, lo cual es una muestra de una gran motivación interna. Ellos ven oportunidades donde otros ven problemas y son capaces de asociar cosas en las que los humanos normales no vemos conexión, apelando a conocimientos, memorias, sensaciones, relaciones que nosotros no reconocemos.

Otro de los aspectos, que casi todos señalaron, fue que no tienen noción del tiempo. Pueden pasar horas haciendo una tarea sin darse cuenta de que estuvieron embebidos en la actividad que atrapó su interés y no hay manera de separarlos. Eso sucede porque entran en una zona que se llama estado de flujo, en que una persona creativa va más allá de su pensamiento consciente para alcanzar un estado superior de concentración y calma sin esfuerzo. Mis amigos me dijeron que cuando sus parejas están en ese estado es imposible dejar colar cualquier presión o distracción, interna o externa, que pueda entorpecer su actividad, porque han logrado una conexión insoluble con esa actividad con la que disfrutan y se les da bien, pero que supone un reto; por si no se han dado cuenta, ésa es la definición de un buen proyecto creativo.

Elisa y Mariana me dijeron que uno de los rasgos de sus parejas es que sueñan despiertos, a lo que les costó un poco acostumbrarse. Y es que Pedro y José Francisco (Pedro es diseñador de modas y José Francisco es compositor) pasan ratos desconectados de lo que les rodea, dejando que su  mente merodee libremente. Cuando una persona deja vagar su mente, tiene lugar un proceso de "incubación creativa"… que conlleva conexiones y percepciones en relación con nuestra habilidad para captar la información frente a las distracciones. También se ha descubierto que soñar despierto activa los mismos procesos cerebrales que se asocian a la imaginación y la creatividad, e implica ponerse en perspectiva, sin centrarse solamente en el propio punto de vista.

Pedro y Haydeé apuntaron a esta lista que sus compañeros son muy observadores, tanto de las situaciones como de las personas. Tanto, que a veces les da pena que hacen comentarios incómodos (no molesta que los hagan, pero siempre lo hacen sin importar quien esté presente). Y eso sucede porque las personas creativas absorben el mundo, ven posibilidades en todas partes y están constantemente recopilando información que pueda servir para la expresión creativa. Henry James dijo alguna vez que "nada se pierde" en la mente de un escritor.

La otra es que no tienen horarios normales. Roberto dice que Enrique se levanta de madrugada para escribir, porque ese es el momento en que está más despierto y tiene mayor productividad. El caso de Sergio es más difícil de manejar, dice Rebeca, porque es escultor, trabaja a altas horas de la noche y viven en un apartamento. Lo cierto es que una persona creativa sabe cuándo su mente está más activa y organizan sus días con base en esa premisa.

Entender que son muy solitarios puede convertirse en un problema. Martha y Sofía confiesan que les costó acostumbrarse a dejarlos cuando quieren estar solos y entender que el querer estar solos no significó jamás falta de afecto.

Como un rasgo admirable, Judith, que vive desde la época universitaria con una importante diseñadora gráfica, me habló de la resiliencia, que es la capacidad de sobreponerse a los problemas y buscar maneras de superarlos y, todavía más, de aprovecharlos. Los psicólogos han encontrado que los traumas que no logran abatir a las personas pueden hacer que éstas desarrollen mejores relaciones interpersonales, la espiritualidad, la valoración de la vida, fuerza interior y, por supuesto, la creatividad.

Otro de los rasgos que me han mencionado es el gusto por el riesgo y la búsqueda constante de nuevas experiencias. Una persona creativa, por lo general, odia la rutina y ama la diversidad. Rodolfo, el esposo de Patricia, es una personalidad aventurera. Ha volado en parapente, acampado en plena selva, se le ocurrió irse a África cuando ni siquiera conocía Higuerote, ha hecho todos los cursos que se le han atravesado y ahora es chef en una línea de cruceros en el Caribe. Lo bueno es que siempre regresa a casa con excelentes ideas, que inmediatamente pone en práctica. Recuerden que desarrollar una idea es también asumir un riesgo.

Las personas creativas no tienen miedo a equivocarse, al contrario, piensan que el trabajo creativo es un constante proceso de ensayo y error, hasta encontrar lo que conviene para resolver un asunto que les ocupa. Eso me dijo Milagros, cuya pareja, dice ella, es como aquellos muñecos que se llamaban “porfiados”, capaz de encontrar nuevamente su centro después de un empujón.

María Ernesta me dijo que Ramón, su diseñador de programas para computación, es curioso, que es insaciablemente indagador y quiere saberlo todo. Que pregunta todo, que cuestiona todo… Que no hay manera de contener ese deseo de estar al corriente de todo. Los creativos son como niños preguntones y eso no se pierde con los años. Eso puede ser incómodo para las personas que viven con ellos, pero indudablemente es una fuente para la creatividad, porque extraen ideas brillantes de esa fuente.

Los ambientes que rodean a la persona creativa no son necesariamente los más ordenados (acuérdense de aquello del caos y de la chispa) de manera que como es adentro de esa cabeza, también lo es afuera, su extensión. Una ventaja, las personas creativas disfrutan de la belleza y tratan de rodearse de ella, de manera que, por lo general, conciben ambientes amables y estéticamente agradables.

Vivir con un creativo puede ser agotador, a veces, pero es una estimulante oportunidad que la vida nos ofrece para compartir un proceso que toca los límites de lo humano y los trasciende. proyectomakuquina@gmail.com



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